lunes, 31 de mayo de 2010

Acrobacias


No hay eterno sin fugaz y de esa forma dimos un salto mortal, sin embargo, tu cara ya la congelé de mucho antes y con frenos, éstos últimos son los que me tomaron desde los pies cuando estaba a punto de realizar la pirueta mortal. Nunca fue miedo, tampoco inseguridad...lo que pasa es que no tenía claro lo que estaba haciendo, es por el mismo motivo que volví al comienzo y me quedé sentado mirando como el resto que tenía mas experiencia en el rubro, hacía de las suyas. Eso sí, me espantó ver más de un gran accidente, ya que traían consigo los recuerdos del mío. Tec-cerrado y un hueso roto fueron los resultados de la caída. Cuando pasó el tiempo de reposo absoluto traté de retomar el circuito de acrobacias, sin embargo, ahí sí comencé a sentir miedo y rechazo por el dolor que producía un movimiento en falso. Y entonces fugazmente volvió a aparecer el sentimiento de riesgo, pero no venía solo sino con tu cara, esta vez distinta...más amable, más profunda, más liviana, más nerviosa pero menos miedosa y como no... si con solo mirar tus vibraciones cuando sonríes puedo sincronizar el cambio...el cambio de esa sonrisa antes chueca que hoy esta a punto de despojarse de sus frenillos. Ahora creo en el comienzo después del comienzo, fugaz para poder ser eterno, intenso y nervioso como si fuera la primera vez, liviano y relajado después de mucho entrenamiento, libre y decidido como un gran acróbata que quiere sorprenderte con un gran salto mortal.